Ciencia y diplomacia: Nuria Oliver defiende la ciencia como política exterior

La Comunidad Valenciana acoge la presentación de la Estrategia de Diplomacia Pública de España, con la participación destacada de la científica Nuria Oliver.

Imagen genérica de un atril con un micrófono.
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Imagen genérica de un atril con un micrófono.

La Generalitat y el Ministerio de Asuntos Exteriores presentan la Estrategia de Diplomacia Pública 2026-2028, con la participación de la reconocida experta en inteligencia artificial, Nuria Oliver.

La Comunidad Valenciana ha sido escenario de la presentación de la primera Estrategia de Diplomacia Pública de España para el periodo 2026-2028. El evento, impulsado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, contó con la presencia de autoridades como el director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, y su director adjunto, Ignacio de Julián.
La ingeniera alicantina Nuria Oliver, reconocida internacionalmente por su trayectoria en inteligencia artificial, ofreció una intervención inspiradora. Oliver reivindicó el papel de la ciencia, la innovación y el conocimiento como herramientas fundamentales para fortalecer la proyección internacional de España, defendiendo que la ciencia es un lenguaje universal capaz de tender puentes entre sociedades.
Oliver subrayó que, en un mundo cada vez más condicionado por la inteligencia artificial, el verdadero valor reside en la capacidad de formular buenas preguntas, mantener la curiosidad, escuchar con humildad y cooperar para encontrar soluciones compartidas. Una reflexión sobre cómo el conocimiento puede convertirse en una de las mejores cartas de presentación de un país ante el mundo.

Conocimiento, confianza y cooperación: La ciencia como infraestructura de la diplomacia del siglo XXI

Durante su ponencia, Oliver puso como ejemplo la Estación Espacial Internacional, nacida como un gesto de colaboración entre antiguos rivales, para ilustrar cómo la curiosidad compartida puede sostener la colaboración incluso cuando la política falla. Destacó que la ciencia proyecta una imagen de país, construye reputación y genera confianza, actuando como una política exterior que puede abrir canales de comunicación.
España ocupa actualmente el noveno puesto mundial en producción científica, lo que contribuye a una imagen de capacidad de atracción de talento, pensamiento a largo plazo y cooperación. La ciencia, además, tiene la capacidad de acercar países, como demuestran ejemplos como el CERN o el Tratado Antártico.
Oliver enfatizó que la ciencia construye instituciones sofisticadas para gestionar el desacuerdo, donde las evidencias científicas prevalecen sobre la intensidad del debate. Esta capacidad de cambiar de opinión ante nuevas evidencias es fundamental para la construcción de la confianza, un ingrediente esencial en las relaciones internacionales.
En la era de la 'geopolítica del conocimiento', la ciencia abierta y el código abierto multiplican el valor del conocimiento compartido. La tensión entre apertura y protección es un reto clave, y Europa, con su capacidad de cooperación demostrada en proyectos como el CERN o la Agencia Espacial Europea, tiene una posición aventajada.
España, con su posición como país puente entre Europa y Iberoamérica, y el Mediterráneo, tiene una oportunidad extraordinaria. Proyectos como el programa CYTED, que coordina investigaciones con más de veinte países iberoamericanos, o la contribución al Marco Europeo de Diplomacia Científica, demuestran esta capacidad de conexión.
La científica mencionó ELLIS Alicante, la unidad europea de excelencia en IA que lidera, como ejemplo de cómo la colaboración europea puede alcanzar un liderazgo global en campos estratégicos. Planteó la pregunta fundamental: no solo cómo hacer la IA mejor, sino para qué y para quién.
Finalmente, Oliver concluyó que la diplomacia pública consiste en proyectar quiénes somos, y la ciencia es una forma creíble de hacerlo, ya que no solo proyecta lo que sabemos, sino cómo pensamos, cómo cooperamos y, sobre todo, cómo afrontamos el desacuerdo. La curiosidad, la voluntad de escuchar y la humildad para cambiar de opinión son cualidades estratégicas clave en el siglo XXI.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Casa Mediterráneo (consorcio público) (21/07/2026)