Una ballena gigante emerge en la playa de Castellón para concienciar sobre sostenibilidad

La escultura 'Romalda', realizada con materiales reciclados y huesos reales, es una iniciativa artística para promover la justicia social y la sostenibilidad ambiental.

Imagen de una gran escultura de una ballena hecha de materiales reciclados y huesos reales en una playa de Castellón.
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Imagen de una gran escultura de una ballena hecha de materiales reciclados y huesos reales en una playa de Castellón.

Una silueta de 23 metros de longitud, la de la ballena 'Romalda', ha aparecido en la playa del Gurugú de Castellón, convirtiéndose en un impactante reclamo artístico y social durante el festival Rototom Sunsplash.

Esta imponente escultura, bautizada como 'Romalda', no es un animal real varado, sino una obra de arte conceptual y eco-construida impulsada por el colectivo Ciudad Feliz. Su objetivo es sensibilizar sobre la sostenibilidad y la justicia social, utilizando como base el cráneo de un rorcual común, el animal más grande del Mediterráneo, completado con eucalipto y materiales reciclados que denuncian el consumo de plásticos.
Ideada por el artista Rafa Gallent, 'Romalda' se describe como un proyecto de esperanza y compromiso. Su presencia en el festival, gracias a la colaboración con la Fundación Exodus, la convierte en un símbolo de cultura transformadora, conectando el ámbito local con la proyección mundial.

"Romalda no es solo arte; es un proyecto de esperanza entendida como la mirada larga tras el esfuerzo y el compromiso."

Rafa Gallent · Artista
La ballena no solo llama la atención visualmente, sino que también porta mensajes profundos. Incluye 'mensajes en una botella' escritos por pacientes de la unidad de Psiquiatría del Hospital Provincial de Castellón, buscando empoderamiento y visibilidad para una sociedad más sana. El proyecto también integra propuestas artísticas sobre la complejidad del odio y la guerra, y una silla de ruedas integrada simboliza la colaboración con colectivos de movilidad reducida.
En colaboración con Greenpeace, 'Romalda' también reivindica la conservación de los cetáceos. Una de sus 'vértebras', hecha de plásticos fundidos, representa simbólicamente los residuos generados por los supermercados en tan solo una hora. El proyecto, desarrollado con la Cátedra de Arquitectura Circular de la Universitat Jaume I (UJI), defiende el principio de devolver a la naturaleza todo lo que se le toma.
A pesar de haber recibido un Premio Nacional a la Intergeneracionalidad y atraer interés internacional, Ciudad Feliz mantiene su esencia local. La gestión recae en Maite Rivera, quien subraya la importancia de la financiación y la voluntad política para proyectos que contribuyen a cambiar el mundo. La iniciativa invita a participar en talleres, reflexionar sobre el 'bien común' y sumarse a acciones de limpieza de playas y reforestación.
En sintonía con la preservación, la playa del Gurugú acogerá acciones ambientales durante el festival. La Asociación Econsciencia instalará una carpa para el cuidado del litoral mediterráneo, promoviendo la recogida de colillas y microplásticos bajo la campaña '#elmarempiezaenmí / #elmarempiezaenti', fomentando pequeños gestos para dejar la playa en mejores condiciones.