La pieza, que llega en el 30º aniversario de la compañía de Picó, explora la soledad como una epidemia silenciosa del siglo XXI, influenciada por el individualismo, la tecnología y el ritmo de vida moderno. Se trata de un espectáculo de calle de gran formato que recupera elementos icónicos de creaciones anteriores de la creadora, Premio Nacional de Danza 2016.
Según Sol Picó, la pieza reflexiona sobre la soledad no deseada y la buscada, señalando que "las comunidades reales se han sustituido por comunidades virtuales que exigen menos compromiso, frágiles, que en vez de enriquecer los vínculos, los han hecho más superficiales, más intrascendentes, lo que ha abocado a muchas personas a una sensación de aislamiento y de vacío".
La coreografía presenta cinco intérpretes desubicadas que luchan por no caer de una escalera de avión, mientras otros cinco intentan retenerlas. La música abarca desde piezas clásicas hasta versiones de folklore, acompañada de testimonios y sentimientos para crear una atmósfera envolvente. Paralelamente, se muestra un gran cuadro abstracto inspirado en La Danse de Matisse, que evoca la belleza del cuerpo humano y la búsqueda de conexión.
La obra culminará con un canto al reencuentro, buscando reconectar con el colectivo y generar la vibración de la comunidad. Desde su fundación en 1994, la compañía de Sol Picó se caracteriza por el mestizaje de géneros, la fuerza, la precisión y el dinamismo, a menudo con un toque de humor y grandes escenografías.




