Los residentes aseguran que, a pesar de las actuaciones realizadas en el recinto municipal para reorientar los escenarios, el sonido sigue siendo intenso en el interior de sus casas. Esta situación, que se repite con eventos como el FIB o el Rototom, ha llevado a muchos vecinos a reclamar la instalación de pantallas acústicas o barreras técnicas que permitan contener el ruido.
Según han explicado los afectados, algunos residentes han realizado mediciones acústicas que superarían los niveles permitidos. La problemática no es nueva, ya que desde hace años se han presentado quejas y recogidas de firmas sin que, según los vecinos, se hayan obtenido los resultados esperados para compatibilizar la actividad musical con el descanso.
Por otro lado, el conflicto acústico condiciona el desarrollo urbanístico de los sectores PRR 3 y PRR 4, situados en las proximidades del recinto. La urbanización de estas zonas está vinculada a la capacidad de garantizar la convivencia entre las futuras viviendas y los conciertos, un paso necesario para completar el futuro bulevar y mejorar la conexión de la CV-149 con el casco urbano.




