La inversión inicial de 56,4 millones de euros permitirá actuar sobre 400 hectáreas de las cuencas del Túria, el Poyo, el Magro y el barranco de Picassent. El objetivo es erradicar la caña invasora, plantar cerca de 400.000 árboles y plantas autóctonas, y así reducir los riesgos de riadas e incendios.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha destacado la importancia de "reconciliar a la ciudadanía con sus barrancos y riberas", percibiéndolos como "espacios verdes seguros" con alternativas de ocio. La caña invasora, además de ser inflamable, bloquea el paso del agua, y su retirada tras la DANA supuso un coste de 225 millones de euros.
Las obras se extenderán por 53 términos municipales. La cuenca del Magro incluirá 23 localidades, como Requena, Utiel y Algemesí. El área del Túria abarcará 14 poblaciones, incluyendo Paterna y Riba-roja. La zona del Poyo beneficiará a 11 municipios como Chiva y Torrent, mientras que el barranco de Picassent comprenderá Alcàsser y Beniparrell.
Aunque la titularidad de los cauces pertenece a la Administración General del Estado, el Consell asume estas labores de prevención. Esta primera fase, dentro del Plan Endavant, se centra en las áreas afectadas por el temporal, con previsión de extender el mantenimiento a otros barrancos con periodo de retorno de 500 años.




