The Waterboys llenan el Roig Arena en un concierto épico en Valencia

La banda británica ofreció casi tres horas de folk irlandés y rock clásico en el único concierto en España del año.

Imagen genérica de un concierto con público y luces de escenario.
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Imagen genérica de un concierto con público y luces de escenario.

Más de 4.000 asistentes vibraron con The Waterboys en el Roig Arena de Valencia, en un espectáculo de casi tres horas que repasó folk irlandés, épica celta y rock clásico.

The Waterboys han transformado el Roig Arena de València en su pub ideal este jueves, ante más de 4.000 personas. La banda británica ofreció un recital de casi tres horas, fusionando folk irlandés, épica celta, country y rock clásico. Este fue el único concierto del grupo en España este año, convertido en una gran fiesta colectiva bailable y con una notable dosis de nostalgia.
Liderados por el incombustible Mike Scott, de 67 años, el grupo regresó a una de sus paradas habituales. Valencia se ha consolidado como una parada frecuente en sus giras por el Estado, y el público lo sabía, esperando un viaje por su repertorio más emblemático, que la banda correspondió con una sesión intensa y muy celebrada.
El recital se centró en la revisión de su icónico disco ‘Fisherman’s blues’, publicado en 1988. Este trabajo, que obtuvo éxito de crítica y público, se ha convertido en una fuente inagotable de cintas con cientos de canciones, versiones y tomas alternativas grabadas durante cuatro años de residencia de Scott y la banda en Irlanda. Esa estancia fusionó al grupo en una explosión creativa, y el concierto de Valencia buscó reconectar con aquel espíritu, marcado por la naturaleza, las tradiciones celtas y una mezcla de devoción popular y fiesta.
Parte del material inédito de esa época se ha ido publicando en los últimos años, el más reciente condensado en el triple disco ‘Atlantic rain’. De este trabajo sonó ‘Come back to Galway’, con toda la épica celta y el violín de Steve Wickham. Wickham, colaborador clave de Mike Scott, fue fundamental en esta fiesta folk donde confluyeron tradiciones, paisajes, leyendas y mucha algarabía.
El repertorio revisitó piezas de la etapa de ‘Fisherman’s blues’ y ‘Room to roam’, como ‘We will not be lovers’, ‘Strange boat’, el ‘Sweet thing’ de Van Morrison, ‘When will we be married?’, ‘How long will I love you’, ‘The Raggle Taggle Gypsy’ o ‘The stolen child’. También incluyeron éxitos de sus inicios como ‘A girl called Johnny’, su etapa épica con ‘The whole of the Moon’, ‘Don’t bang the drum’ o el himno ‘The Pan Within’, además de ‘Glastonbury song’ de los noventa.
Los momentos de máxima catarsis colectiva llegaron con ‘And a band on the ear’ y, especialmente, ‘Fisherman’s blues’. El Roig Arena se transformó en una comunión festiva, recreando el universo celta y el imaginario marítimo y rural de una Irlanda ancestral.
El invitado especial de la noche fue el cantautor estadounidense Steve Earle, que se unió a la banda para aportar una capa de country y folk norteamericano. Earle también defendió su propio legado con media docena de canciones en solitario.
Mike Scott combinó su sempiterno sombrero vaquero con poses de estrella del glam, alternando momentos de intimismo al piano con demostraciones de virtuosismo a la guitarra. Su presencia escénica confirmó su vigencia a pesar de la larguísima trayectoria. Apasionado de la poesía de Yeats y melómano incansable, Scott continúa buscando en su 'maleta inacabable de cintas' de la época irlandesa, manteniendo vivo el espíritu del 'blues del pescador'.