Un estudio internacional, encabezado por la Universitat de València, ha analizado 28 semillas de vid de la especie ‘Vitis vinifera’ halladas en yacimientos arqueológicos de la península ibérica y Cerdeña. Las conclusiones apuntan que estas primeras variedades cultivadas llegaron trasladadas por colonos orientales, que se establecieron principalmente en el sur y este de la Península.
Estos colonos introdujeron las cepas de origen oriental, que pronto comenzaron a cruzarse con las poblaciones silvestres autóctonas. Esta hibridación fue clave para la formación de nuevos linajes genéticos, precursores de muchas variedades tradicionales ibéricas. Según Guillem Pérez Jordà, investigador de la UV, estas variedades ya eran identificables en semillas del siglo IV antes de Cristo.
La investigación ha utilizado el análisis de ADN antiguo para rastrear el origen y la evolución de estas vides. La técnica ha permitido determinar cuándo se empezaron a cultivar estas cepas orientales y cómo se hibridaron rápidamente con las variedades locales silvestres. Uno de los hallazgos más significativos es la persistencia de ciertos linajes durante siglos, con relaciones familiares detectadas entre semillas de distintas épocas.
Se han encontrado conexiones genéticas entre estas semillas antiguas y variedades actuales, como la pasa valenciana. Además, se ha confirmado que la variedad fundadora conocida como hebén se ha mantenido en cultivo durante al menos los últimos 1.100 años, subrayando la importancia histórica de algunas estirpes vitivinícolas.
El estudio confirma el papel de los fenicios en la expansión de la viticultura hacia el oeste del Mediterráneo. La introducción de estas plantas fue rápidamente adoptada por las poblaciones locales, impulsando una notable expansión de los viñedos y la producción de vino en el sur y este de Iberia. A partir de finales del siglo VIII antes de Cristo, esta producción adquirió un claro carácter comercial, convirtiendo el vino en un producto económico relevante.
El trabajo ha sido fruto de la colaboración internacional entre la Universitat de València, el Institut de Ciències de la Vinya i del Vi (ICVV-CSIC) y el Institut d’Història (IH-CSIC), y sus resultados se han publicado en la revista científica ‘Current Biology’.




