El Hospital Clínico de Valencia se ha sumado a un estudio clínico internacional para probar una vacuna experimental destinada al tratamiento del melanoma. Esta terapia innovadora ha demostrado eficacia contra el cáncer de piel gracias a la tecnología de ARN mensajero, la misma plataforma utilizada en algunas vacunas contra la COVID-19.
Las compañías farmacéuticas Moderna y Merck (conocida como MSD fuera de los Estados Unidos y Canadá) han comunicado resultados preliminares prometedores del ensayo clínico INTerpath-001 en fase III. Aunque todavía no se han publicado datos científicos revisados por pares, los resultados iniciales ofrecen un horizonte alentador para los pacientes.
El estudio, que ha contado con la participación de 1.137 pacientes de 26 países, se basa en la tecnología de ARN mensajero. Una diferencia clave es que cada vacuna se diseña personalmente a partir de las características únicas del tumor de cada paciente, a diferencia de las vacunas comunes contra la COVID-19.
En España, otros centros sanitarios participantes incluyen el Hospital Universitario Vall d'Hebron, el Clínico de Barcelona, el Hospital Universitario Quirón Madrid, el Hospital Universitario Ramón y Cajal y el Hospital Regional Universitario de Málaga.
La Dra. Inés González, oncóloga y responsable del área de melanoma del Hospital Clínico de Valencia e investigadora del Incliva, ha destacado la relevancia del ensayo. La terapia experimental, denominada 'intismeran autogene', se combina con el medicamento pembrolizumab (Keytruda) en pacientes que ya han sido sometidos a cirugía para extirpar el melanoma, pero que presentan un alto riesgo de recaída.
La Dra. González explica que, tras la operación, se analiza el tumor para fabricar una vacuna personalizada. Esta tecnología, parte de la inmunoterapia, es la primera vez que demuestra eficacia en el cáncer, ya que los pacientes tratados han tardado más en recaer. La eficacia de las vacunas de ARN en el cáncer abre nuevas vías para futuros estudios en otros tipos de tumores.
La inmunoterapia representa un cambio significativo para el futuro de los pacientes con melanoma, un cáncer agresivo que antes tenía una esperanza de curación reducida. Ahora, incluso los melanomas metastásicos podrían ser curables.




