Alicante revisa el modelo de las Hogueras para 2027

El consistorio limitará los 'racós', prohibirá los negocios de discoteca y creará nuevos espacios municipales para la fiesta.

Imagen genérica de una plaza mediterránea animada durante una fiesta nocturna.
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Imagen genérica de una plaza mediterránea animada durante una fiesta nocturna.

El Ayuntamiento de Alicante ha decidido reformular el modelo de las Hogueras de San Juan, introduciendo nuevas normativas a partir de 2027 para abordar problemas de convivencia, seguridad y gestión del espacio público.

Las Hogueras de San Juan afrontan un cambio de rumbo. El Ayuntamiento de Alicante ha decidido revisar el modelo de ocio que se había consolidado alrededor de la fiesta, especialmente tras la edición de 2025, que evidenció contradicciones como la proliferación de 'racós', su transformación en negocios de ocio nocturno, y los problemas de convivencia, seguridad y limpieza. La respuesta municipal busca recuperar el equilibrio entre fiesta, actividad económica y uso del espacio público.
La principal modificación, que entrará en vigor en 2027, limitará a un único 'racó' por hoguera y vetará los espacios explotados por terceros, la venta de entradas y la publicidad de empresas externas a la fiesta. Esta medida, anunciada por la edil Cristina Cutanda, va más allá, ya que el consistorio también plantea nuevos espacios municipales de ocio, una revisión de las condiciones de seguridad, la simplificación de trámites y mejoras en la financiación de las comisiones festeras.
El objetivo es proteger y hacer crecer las Hogueras de cara a su Centenario. El reto será comprobar si esta nueva regulación consigue corregir los excesos sin mermar la capacidad económica de las comisiones ni condicionar excesivamente la fiesta por la normativa. Se busca mantener el tirón turístico y económico sin que el ocio se imponga sobre la fiesta y la convivencia ciudadana, respondiendo así a las quejas de vecinos y del sector hotelero.
La medida más contundente es la limitación a un único 'racó' por hoguera a partir de 2027, buscando acabar con la proliferación de espacios y devolver al 'racó' su función de convivencia para la propia comisión. Además, se prohibirá la explotación por terceros, el funcionamiento como discotecas, la venta de entradas y la publicidad externa, separando así el negocio privado del ocio nocturno del espacio festero.
El consistorio también propone crear nuevos espacios municipales de ocio distribuidos por la ciudad, sometidos a condiciones específicas de seguridad, limpieza y convivencia. Esta estrategia pretende trasladar parte de la presión de los entornos de las hogueras a espacios preparados para acoger actividad de ocio, manteniendo la oferta festiva pero con más control. Una segunda derivada importante es que estos espacios municipales pretenden contribuir a financiar la propia Fiesta, reforzando las ayudas a las comisiones.
La seguridad es otro de los puntos clave. Se revisarán las condiciones de los montajes para 2027, incluyendo distancias, pasillos, horarios de música y condiciones de la 'cremà', buscando un equilibrio entre seguridad y viabilidad económica. También se estudiarán medidas para evitar grandes concentraciones de personas en puntos como Luceros.
Para combatir la burocracia, se simplificarán los trámites, se adelantará la convocatoria y se crearán grupos de trabajo con las entidades festeras. La revisión también afectará a otras ordenanzas municipales relacionadas con limpieza, ruidos y accesibilidad, buscando una coordinación transversal entre áreas municipales.
En cuanto a la financiación, se han incrementado las ayudas y se plantea el anticipo de hasta el 75% de la subvención para las comisiones que cumplan requisitos. En 2026 se han aprobado 820.900 euros para las 92 comisiones. La reforma busca que una parte del negocio generado por el nuevo modelo de ocio regulado revierta en la fiesta.
Finalmente, se reforzará la coordinación municipal para mejorar la gestión de la ciudad durante los días grandes, abordando problemas de limpieza, logística y convivencia. El reto es evitar que los beneficios de la fiesta se privatizen mientras sus costes se socializan. La reforma también pretende aumentar la base de festeros, con el objetivo de alcanzar 7.000 nuevas altas.