El fuego que quema la sierra ha dejado las calles de Gátova desiertas, deteniendo la actividad habitual en el día en que se debía celebrar la Fiesta de San Rafael. El único punto con actividad es el bar Andén, que ha permanecido abierto para atender a los equipos de emergencia que trabajan en las tareas de extinción.
La propietaria del local, Patricia, explicó que tenían previsto llenar el bar durante todo el fin de semana con cenas programadas, pero el incendio cambió los planes. Los equipos de emergencia decidieron instalar el dispositivo en la zona del Hoyo y solicitaron que el bar se mantuviera abierto para darles servicio.
Mientras los efectivos luchan por controlar las llamas, algunos de los símbolos del municipio ya muestran las consecuencias. El Pico del Águila, uno de los emblemas de Gátova, tiene la ladera calcinada. Una granja cercana ha podido salvarse, pero una nave adyacente ha resultado afectada por el fuego.
La imagen del municipio es la de un lugar detenido por la emergencia, con coches aparcados, sillas apiladas y las calles vacías. Gátova espera ahora el regreso de sus habitantes, que durante el verano pueden llegar a ser cerca de un millar.




