En el caso de La Glorieta, la gestión ha recaído en el profesional que ya estaba al frente del quiosco-bar La Pajarera. Esta concesión demanial se ha formalizado por un plazo inicial de dos años, con la posibilidad de extender el contrato mediante prórrogas anuales hasta un máximo de dos años adicionales. El objetivo municipal es mantener la dinamización de este espacio céntrico.
Por otro lado, el quiosco de La Rosaleda, que ofrecerá servicio de bar-churrería con terraza, reabrirá sus puertas tras la finalización de las obras de reurbanización en la Plaza de la Constitución. El nuevo contrato para esta instalación se ha establecido por un periodo de diez años.
Mientras avanza la reapertura del quiosco, la situación del parking de La Rosaleda sigue siendo compleja. El consistorio ha iniciado los trámites para resolver el contrato con la adjudicataria actual, un proceso que podría derivar en la vía judicial, lo que mantiene paralizada cualquier nueva licitación para el aparcamiento.




