Incendio en la Serra Calderona: sequía y calor récord disparan la virulencia del fuego

La falta de lluvias en cien días y temperaturas históricas crean las condiciones ideales para la rápida propagación de las llamas, según Aemet.

Imagen genérica de un incendio forestal en un paisaje mediterráneo con humo denso y vegetación seca.
IA

Imagen genérica de un incendio forestal en un paisaje mediterráneo con humo denso y vegetación seca.

La Serra Calderona sufre un incendio agravado por cien días de sequía extrema y temperaturas récord, según detalla la Aemet. La combinación de factores climáticos y la compleja topografía de la zona multiplican la virulencia del fuego.

El incendio forestal declarado en la Serra Calderona ha visto cómo la superficie quemada se multiplicaba por cinco en pocas horas, pasando de 130 hectáreas al amanecer a una extensión mucho mayor al cambiar los vientos y temperaturas de las horas centrales del día. Esta evolución se explica no solo por las condiciones meteorológicas recientes, sino también por fenómenos a medio y largo plazo como un déficit de lluvia persistente y una alta disponibilidad de vegetación seca, que actúa como combustible.
Desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), su portavoz en la Comunitat Valenciana, José Ángel Núñez, detalla que los componentes clave de un incendio son la meteorología, la topografía y los combustibles. La topografía de la Serra Calderona, con sierras, valles y barrancos estrechos, es un factor fijo que favorece los incendios adversos. Este año, la disponibilidad de combustible es especialmente alta, no solo en la Comunitat Valenciana sino en muchos de los grandes incendios en España.
En cuanto a la meteorología, las estaciones automáticas de la Masía de la Hoya (en Segorbe) y Gátova registran una sequía extrema en los últimos 100 días, con temperaturas récord. El último día con lluvia significativa fue el 18 de mayo, y tampoco ese día llovió mucho. El déficit de lluvias desde entonces se aproxima al 90%. Paradójicamente, un final de invierno húmedo, con lluvias notables en marzo, favoreció el crecimiento de la vegetación, que ahora se encuentra seca y propicia la propagación del fuego.
Las temperaturas han sido de récord, especialmente en julio, que ha sido el mes más cálido de la serie histórica en la Masía de la Hoya. Junio fue el segundo más cálido y la primera quincena de agosto también ha registrado temperaturas inéditas. Esta combinación de calor persistente y sequía que estresa la vegetación, junto con la compleja topografía, hace que el incendio sea especialmente agresivo y de rápida propagación.

"El cambio climático no enciende la chispa final que genera el incendio, pero sí que prepara el terreno para que, en caso de producirse, este sea más agresivo y de rápida propagación, a veces fuera de la capacidad de extinción."

José Ángel Núñez · Portavoz de la Aemet en la Comunitat Valenciana
Núñez insiste en que las condiciones climáticas extremas actuales, como las olas de calor persistentes y las sequías prolongadas, no se habían registrado antes. Estas condiciones favorecen comportamientos convectivos de los incendios, que dificultan la extinción y generan focos secundarios por el rápido avance del fuego.