Elche: Modificaciones del Plan General para urbanizar campas y otros retos

El Ayuntamiento opta por cambios puntuales ante la complejidad de un nuevo plan, abordando desde usos del suelo hasta renovables.

Imagen genérica de una ciudad mediterránea con zonas urbanas y espacios verdes.
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Imagen genérica de una ciudad mediterránea con zonas urbanas y espacios verdes.

El equipo de gobierno de Elche, formado por PP y Vox, apuesta por modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) con cambios puntuales para regularizar situaciones como las campas del aeropuerto, ante la complejidad de un nuevo plan.

La cuestión de si transformar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) mediante modificaciones puntuales o elaborar un nuevo plan desde cero ha marcado los últimos años en Elche. El actual equipo de gobierno, de PP y Vox, ha optado por la primera opción, realizando diversas modificaciones. PSOE y Copromís intentaron iniciar los trámites para un nuevo plan en 2020, pero la iniciativa no avanzó más allá de una consulta previa.
La urgencia por ordenar las campas del entorno del aeropuerto, que ocupan unas 110 hectáreas y operan sin licencia, ha impulsado una nueva modificación del PGOU. El Ayuntamiento quiere poner fin a años de laxitud, ya que estos terrenos se están utilizando principalmente como aparcamientos, un uso prohibido por la normativa vigente en ese entorno. Los vecinos temen que el Consell flexibilice las instalaciones mediante Declaraciones de Interés Comunitario (DIC), pero el consistorio insiste en la prevalencia del Plan General.
El debate sobre si una modificación parcial o una reforma estructural del PGOU habría evitado estos problemas persiste. Los defensores de pequeños cambios argumentan que un nuevo PGOU puede tardar entre 12 y 15 años en aprobarse, mientras que otros consideran que desde el sector privado podría ser más rápido. El Ayuntamiento, por ahora, mantiene la posición de realizar modificaciones, comparando con el Plan General de Barcelona de 1976, y prioriza resolver cuestiones pendientes como el Mercado Central o el Palmeral antes de abordar un nuevo desarrollo.
Esta situación reactiva no es exclusiva de las campas. Modificaciones similares se han hecho para integrar y ordenar plantas fotovoltaicas y baterías de almacenamiento, ante la proliferación de proyectos que el PGOU no preveía. A nivel autonómico, se han aprobado 32 plantas en Elche, con 14 ya con licencia municipal. A pesar de que el Plan Estratégico municipal anticipaba la necesidad de ajustes normativos, se ha optado por modificaciones puntuales.
Otras modificaciones en marcha incluyen la carretera de Crevillent, para priorizar el uso comercial sobre el industrial, y la delimitación de nuevos límites de construcción en la Ronda Sur. También se están revisando las alturas permitidas en la periferia, con posibilidad de hasta 12 alturas en ciertos sectores, adaptando la norma a las nuevas necesidades urbanísticas.
La problemática del Palmeral y la agroindustria también requieren adaptaciones. El Plan Especial del Palmeral está en redacción, y se revisarán situaciones urbanísticas afectadas por alineaciones en huertos protegidos. En cuanto a los locales comerciales, se plantea un blindaje para evitar la conversión en viviendas en zonas destinadas al comercio o la hostelería. Asimismo, se está actualizando el catálogo de protecciones, incluyendo refugios de guerra y la Cruz de Germanías.
En resumen, una acumulación de situaciones sociales, económicas y climáticas necesitan una reglamentación que el PGOU de 1998 no refleja completamente. Mientras otras ciudades planifican a largo plazo, Elche continúa abordando cambios día a día, con la esperanza de definir una estrategia urbanística de fondo para el futuro.