La sesión de trabajo, celebrada en la Casa de Cultura, ha servido para exponer un modelo que pretende recuperar el espíritu tradicional de esta celebración, vinculada históricamente a la vida escolar del municipio. El objetivo es que los patios dejen de ser solo zonas de recreo para convertirse en entornos donde se construyen relaciones y se desarrollan habilidades sociales.
La propuesta, que se implementará entre finales de octubre y principios de noviembre, cuenta con el asesoramiento de una experta en metodologías de inclusión social a través del juego. El programa busca facilitar el acceso a actividades variadas —creativas, sensoriales y tradicionales— para que todo el alumnado pueda participar según sus motivaciones e intereses, sin que ningún niño o niña quede al margen.
Durante la Semana de la Boleta del Queixal, los centros educativos colaborarán en la creación de rincones lúdicos adaptados a las necesidades específicas de cada colegio. Esta iniciativa pretende dar una nueva dimensión educativa a la tradición, fomentando un ambiente donde la convivencia y el juego compartido sean los protagonistas en los patios de Crevillent.




