La investigación, liderada por Iván Quesada del Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE) de la UMH y del CIBERDEM, pone el foco en las células alfa pancreáticas, encargadas de producir y secretar glucagón. Esta hormona, fundamental para regular los niveles de glucosa en sangre, actúa de forma opuesta a la insulina, provocando que el hígado libere glucosa cuando el organismo la necesita.
Hasta ahora, el estudio del envejecimiento del páncreas endocrino se había centrado principalmente en las células beta productoras de insulina. Sin embargo, este trabajo demuestra que unos niveles excesivamente elevados de glucagón, mantenidos con el tiempo, pueden contribuir a un exceso de glucosa en sangre y favorecer el desarrollo de diabetes tipo 2.
Los hallazgos, obtenidos en un modelo animal de envejecimiento, indican que con la edad se produce un exceso de glucagón sanguíneo. Esto se asocia a alteraciones moleculares, estructurales y funcionales en las células alfa, cambios que se agravan notablemente en casos de resistencia a la insulina. Las células alfa también presentan signos de estrés del retículo endoplasmático y alteraciones en su identidad celular.
Datos clínicos de pacientes, analizados en el marco del estudio CORDIOPREV y liderados por José López Miranda de la Universidad de Córdoba, corroboran estos descubrimientos. En personas mayores, los niveles altos de glucagón se asocian a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, especialmente en aquellas con resistencia a la insulina.
“Este descubrimiento es fundamental, ya que posiciona a las células alfa y al glucagón como dianas terapéuticas prometedoras para prevenir y tratar la diabetes en la población de edad avanzada”, afirma Quesada.
La investigación ha sido fruto de una colaboración entre el Diabesity and Islet Research Lab de la UMH e investigadores de Brasil y Suecia. Los resultados se han publicado en la revista científica Aging Cell.




