Nueva grieta activa podría partir África en dos

Geólogos confirman la formación de una gran fisura en el Rift de Kafue, que podría crear un nuevo mar en millones de años.

Imagen genérica de una gran grieta geológica activa en África.
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Imagen genérica de una gran grieta geológica activa en África.

Científicos han confirmado la formación de una gran grieta geológica en el sur de África, en el Rift de Kafue, que podría dividir el continente en dos en pocos millones de años y crear un nuevo mar.

Geólogos han confirmado que África está asistiendo a las primeras fases de formación de una gran grieta que amenaza con partir el continente en dos en su parte meridional dentro de pocos millones de años. Esta división ocurriría a lo largo del Rift de Kafue, que forma parte de una línea de aproximadamente 2.500 kilómetros que se extiende desde Tanzania hasta Namibia.
Hasta ahora, el Rift de Kafue se consideraba extinto. Sin embargo, un equipo científico apunta que en las últimas décadas ha mostrado signos de actividad, como terremotos leves, un aumento de la temperatura subterránea y ligeras elevaciones del terreno. Estos indicios sugieren que la formación podría estar convirtiéndose en un nuevo rift continental.
Un estudio reciente publicado en la revista Frontiers in Earth Science aporta nuevos datos geoquímicos. Según Rūta Karolytė, investigadora de la Universidad de Oxford, el análisis de la proporción de helio-3 y helio-4 en muestras de agua termal y gases de Zambia indica una conexión con el manto terrestre. Esto refuerza la idea de actividad de rift en la región.
Estas evidencias son clave para entender cómo comienzan los límites de placas tectónicas, un proceso más sutil que el de los límites maduros. Si el Rift de Kafue es un límite de placas naciente, ofrece una oportunidad única para estudiar su nacimiento antes de que otros procesos geológicos lo modifiquen.
El proceso de formación de un nuevo límite de placa podría tardar entre 2 y 20 millones de años. En el mejor de los casos, la separación del sur de África podría ocurrir en un par de millones de años, con un aumento previo de sismos y actividad volcánica, formación de lagos y, finalmente, un nuevo mar.