La revisión del mercado de derechos de emisión (ETS) de la Comisión Europea, anunciada el pasado viernes, no ha satisfecho las expectativas de la industria cerámica. Aunque Bruselas ha suavizado el recorte previsto inicialmente en los derechos gratuitos de CO2, reduciéndolo del 34% a cerca del 20%, ha eludido establecer un valor de referencia (benchmark) específico para el sector del azulejo. Esta era la principal reivindicación del sector para adaptar la normativa a su realidad.
Un informe previo de un grupo de expertos de la propia UE sugería que, con un benchmark específico, las asignaciones gratuitas podrían incluso aumentar un 12%, teniendo en cuenta el esfuerzo de descarbonización de la industria y la ausencia de tecnología madura. Esta medida parecía factible hace unas semanas, pero la posición final de Francia y Alemania, que rechazaron una referencia específica al considerar que penalizaba a sectores industriales de sus países, ha desbaratado esta posibilidad.
La presión de las dos potencias europeas ha impedido que prosperara la principal demanda de la industria cerámica. Bruselas ha optado por una solución generalista, con una leve reducción del recorte de los derechos gratuitos. Tanto Ascer como Anffecc han lamentado profundamente la posición de la Comisión Europea ante esta decisión.




