La colaboración de los vecinos ha sido crucial para frustrar dos intentos de ocupación de viviendas en Carcaixent en tan solo día y medio. La Policía Local y la Guardia Civil del municipio han actuado conjuntamente, gracias a los avisos ciudadanos, para desmantelar estas ocupaciones. La alcaldesa, Carolina Almiñana, ha agradecido la contribución de los ciudadanos, destacando que los avisos han permitido una actuación rápida para identificar a los implicados y desalojar los inmuebles. Se han abierto diligencias judiciales por usurpación.
Las operaciones se desarrollaron en dos inmuebles situados en la Gran Via Joan XXIII y en la calle del Comandante Hernández. En uno de los casos, se han iniciado los trámites para tapiar el acceso a la vivienda, según la ordenanza antiokupación municipal. Una de las viviendas afectadas es propiedad de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo, mientras que la otra pertenece a vecinos de la localidad, a quienes se ha requerido que protejan su propiedad.
La alcaldesa ha reconocido que las 'okupaciones' habían parado un poco en los últimos tiempos, pero ha subrayado que están "muy pendientes". "Entre 2025 y 2026 hemos frustrado más de cuarenta intentos de ocupación", ha destacado, incidiendo en la importancia de la colaboración ciudadana para activar rápidamente los cuerpos policiales y desactivar estos intentos.
Los casos recientes ocurrieron el sábado al mediodía, con el aviso del piso en la calle Comandante Hernández, y este lunes. Almiñana ha enviado un mensaje claro: "En Carcaixent es muy difícil okupar porque estamos muy pendientes", aunque reconoce que es un problema generalizado en muchos municipios que intentan atajar.
Cabe recordar que Carcaixent, junto con Carlet, fue pionero en la creación de una ordenanza específica para combatir la ocupación irregular de viviendas. A pesar de las dificultades legales para actuar en ciertos casos, que requieren procedimiento judicial, la norma ha demostrado eficacia al obligar a los propietarios a mantener las viviendas o al facilitar que los ayuntamientos tapien los accesos para dificultar la entrada.




