El Ayuntamiento de Algemesí, junto con el Restaurante Valhalla y la Asociación Gastronómica del Rabo de Bou de Algemesí, organiza esta cita culinaria que este año atrae participantes de diversos municipios de la Comunidad Valenciana, así como representantes de Córdoba y Salamanca. Esta diversidad pone de manifiesto la relevancia de esta receta, vinculada a la cultura taurina y la gastronomia tradicional.
Los restaurantes participantes en esta edición incluyen nombres como L’Encontre y El Manantial (Algemesí), Juan XIII (Benifaió), Ca Tomàs y Camí Vell (Alzira), Casa Macario (Tavernes de la Valldigna), Nou Chaparral (Serra), Miguel y Juani (l’Alcúdia), Nou Rossinyol (Nàquera), La Fartona (la Llosa de Ranes), Hotel Montalvo (Salamanca), La Doña (València), El Bandolero y Nativa Gastro (Córdoba).
Como novedad, el chef Pepe Gimeno, del Racó de Meliana, ofrecerá una degustación popular de paella de hígado de toro para los asistentes, reforzando la dimensión participativa del evento.
Esta iniciativa busca ampliar la perspectiva cultural de la Semana de Bous, integrando la gastronomía como una expresión del patrimonio y las tradiciones locales. El certamen promueve un espacio de encuentro entre profesionales, vecinos y visitantes, recuperando recetas clásicas con una visión contemporánea.
El evento cuenta con el apoyo de patrocinadores como Bodegas Murviedro y Cervezas Mahou – San Miguel, que contribuyen a potenciar el vertiente gastronómico y social de la celebración.
Se repartirán tres premios: 1.000 euros para el primer clasificado, 600 euros para el segundo y 300 euros para el tercero, acompañados de lotes de productos de los patrocinadores y diplomas.
El jurado estará presidido por Alejandro del Toro y contará con la participación de reconocidos profesionales como Adolfo Cuquerella, Martín Jiménez (ganador de la edición anterior), Amadeo Faus, Roque Carmona, Carlos del Toro Beneyto y Olga Clavel.
Con esta tercera edición, Algemesí reafirma su compromiso con una visión integral de la fiesta, donde la gastronomía, la tradición y la participación comunitaria se convierten en elementos clave del patrimonio vivo de la ciudad.




