El proyecto cuenta con un presupuesto superior a los 63.000 euros, de los cuales la mayor parte proviene de una subvención del SEPE. El objetivo principal de esta iniciativa es mejorar la accesibilidad a las explotaciones agrarias y reforzar la seguridad en el entorno forestal ante el riesgo de incendios durante la campaña estival.
El equipo está integrado por doce peones y un oficial agrícola, que trabajarán a jornada completa hasta el próximo 31 de agosto. Sus funciones se centran en la eliminación de vegetación seca y maleza en los márgenes de los caminos, complementando así las labores de mantenimiento que el consistorio realiza a lo largo de todo el año con maquinaria propia.
Esta brigada se integra en la estrategia municipal de prevención de incendios, coordinándose con la Unidad de Medio Ambiente (UMA) de la Policía Local. El dispositivo especial incluye la vigilancia de espacios naturales y zonas de interfaz urbano-forestal, con el apoyo de drones para facilitar la detección temprana de cualquier incidencia.




