Las autoridades han establecido medidas preventivas estrictas para garantizar la seguridad de la población. Entre estas, destaca la prohibición de consumir agua de la red pública para beber, cocinar o preparar alimentos, una restricción que se mantendrá hasta que se verifique la calidad del suministro. El agua del grifo solo podrá emplearse para tareas de higiene y riego.
Asimismo, se recomienda el uso de mascarillas FFP2 para minimizar los riesgos respiratorios derivados de la presencia de humo y partículas en suspensión en el ambiente. Según han indicado los responsables del operativo, otros tipos de protecciones no ofrecen la seguridad necesaria en las condiciones actuales.
El incendio, que continúa activo, ha afectado ya a más de 8.500 hectáreas. Aunque la progresión del fuego se ha ralentizado, los equipos de extinción mantienen todos los recursos desplegados para evitar nuevos rebrotes y consolidar el perímetro de seguridad.




