El amanecer de este lunes ha sorprendido a la Plana con un ambiente brumoso y un notable olor a incendio, fruto de las condiciones meteorológicas adversas. El viento se ha parado, provocando que el humo del incendio forestal, que ya entra en su tercer día, se desplomara sobre los municipios.
Según informa Avamet, la calidad del aire ha caído drásticamente. Se han alcanzado hasta 200 puntos en la escala AQI en Benicàssim a primera hora de la mañana, y alrededor de 89 puntos a las diez, una cifra considerada "extremadamente mala".
La densidad de la niebla oscura, cargada de partículas en suspensión, es mayor cuanto más cerca se está del perímetro del fuego. En la Vall d'Uixó, una vecina ha relatado que tuvo que volver de pasear al perro "porque pican los ojos y la garganta". En Nules, algunos ciudadanos optan por llevar mascarilla por el mismo motivo.
La dinámica del viento ha marcado las fases del incendio. Si el domingo el viento de Levante en superficie facilitaba la labor de los medios aéreos, esta madrugada, con la calma del viento, el humo se ha concentrado. Avamet indica que "era algo previsible", agravado por la gran cantidad de material quemado a última hora del domingo.
Este nuevo escenario, con menos columnas de humo visibles, puede generar una falsa sensación de control. Sin embargo, los expertos advierten que la reducción de oxígeno y el aumento de CO2 y partículas "restan fuerza a la combustión". La previsión es que el viento de Levante con componente sur reavive el fuego.
Mientras tanto, los servicios de extinción tienen una oportunidad para avanzar terreno. La meteorología juega un papel clave, y la previsión de la parada del viento justificó el mantenimiento de las evacuaciones y confinamientos. "Las partículas en el humo de un incendio son más pesadas, lo que provoca que estar en ese ambiente mucho tiempo sea peligroso", advierten desde Avamet.




