Este nuevo marco normativo tiene como finalidad principal dotar al municipio de una planificación actualizada que garantice la seguridad jurídica y la estabilidad. El documento busca superar el modelo de dispersión residencial del pasado, apostando por un crecimiento más compacto alrededor de los núcleos urbanos de Altea y Altea la Vella, facilitando así el acceso a los servicios y equipamientos públicos.
Una de las medidas más destacadas es la protección de más de ocho millones de metros cuadrados, que pasan a ser considerados suelo no urbanizable. Esta clasificación permitirá preservar el valor ambiental y paisajístico de las zonas de sierra del término municipal.
El plan también reserva espacio para futuras infraestructuras necesarias, como la ampliación de las instalaciones deportivas en el Camí de l'Algar, un nuevo cementerio, un tanatorio y un ecoparque municipal. En cuanto a la actividad económica, se pretende concentrar el desarrollo industrial en el Montahud, ordenando los usos terciarios e industriales para hacerlos compatibles con la conservación del medio natural.




