Con lemas como “No la cagues” y “Mear aquí te saldrá caro”, la iniciativa busca apelar a la responsabilidad de los dueños para mantener la limpieza de los espacios públicos. Se están colocando vinilos biodegradables en el suelo en puntos con excrementos abandonados para recordar la normativa y las consecuencias de su incumplimiento.
La concejala de Bienestar Animal, Johana Gómez, ha subrayado que “recoger los excrementos y limpiar la vía pública es una obligación y una responsabilidad con el resto de vecinos. Su incumplimiento se sanciona ahora con 1.000 euros”. Esta medida da continuidad a los controles regulares que se realizan mediante el sistema de ADN canino.
El censo municipal, que ya cuenta con más de 5.000 perros registrados, permite identificar a los animales propietarios de los excrementos abandonados. Este sistema ha permitido, en ocasiones anteriores, localizar a los responsables para tramitar las sanciones correspondientes, como en un caso donde los excrementos provocaron la caída de una mujer.
Gómez ha destacado la eficacia del ADN canino: “funciona y nos ayuda tanto a detectar incumplimientos como a fomentar conductas responsables. Recoger los excrementos no solo contribuye a mantener una Paterna más limpia, también evita accidentes y mejora la convivencia”. Desde el área de Bienestar Animal se recuerda que todos los perros censados deben estar inscritos en este registro y que los controles se mantendrán de forma continuada.




