Las inundaciones provocadas por la DANA de octubre de 2024 en la provincia de Valencia dejaron importantes consecuencias ambientales y en las viviendas afectadas. Dos años después, la investigación permite conocer mejor algunos de estos efectos y avanzar en el desarrollo de herramientas para la recuperación de las zonas dañadas.
El Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) ha participado en estudios sobre la presencia de contaminantes en el agua, los sedimentos y el polvo. Además, coordina el proyecto europeo FLOWSAFE, que desarrollará soluciones para restaurar ecosistemas degradados, y ha colaborado con otros centros del CSIC en una formulación antifúngica patentada para eliminar el moho en superficies afectadas por la humedad.
Las inundaciones provocaron el colapso de depuradoras y redes de alcantarillado en el entorno de l’Albufera, liberando grandes cantidades de aguas residuales sin tratar. Un estudio del CEBAS-CSIC y el IATA-CSIC, con participación del ICMAN-CSIC y el IDAEA-CSIC, evaluó la calidad del agua y los sedimentos del Parque Natural de l’Albufera y de los barrancos del Poyo y Picassent.
Los análisis microbiológicos detectaron un aumento de indicadores de contaminación fecal, como Escherichia coli, y virus entéricos. “Estos resultados confirmaron una importante entrada de aguas residuales tras las inundaciones. Aunque los niveles de contaminación disminuyeron con el tiempo, varios indicadores seguían siendo más altos de lo normal medio año después”, explica Ana Allende, investigadora del CEBAS-CSIC.
La contaminación química general se situó entre niveles bajos y moderados, aunque se identificaron puntos concretos con mayor acumulación de contaminantes, especialmente en zonas influenciadas por la actividad urbana y agrícola de la rambla del Poyo. La recuperación fue desigual, ya que los sedimentos conservaron focos localizados de contaminación que podrían volver a movilizarse.
El trabajo, publicado en la revista Journal of Hazardous Materials, demuestra que los humedales mediterráneos como l’Albufera son vulnerables a fenómenos meteorológicos extremos. Los autores destacan la necesidad de mejorar la resiliencia de las infraestructuras de saneamiento y gestión de inundaciones, y subrayan que analizar solo el agua no es suficiente para evaluar la recuperación de un ecosistema.
Otro estudio del IATA-CSIC analizó muestras de sedimentos y polvo. Los resultados revelan que el barro contenía más microorganismos potencialmente patógenos como Salmonella o E. coli, mientras que el polvo contenía el doble de microplásticos por gramo que los sedimentos. El polvo, además, presentaba partículas más pequeñas, aumentando su potencial de dispersión por el aire.
"Las inundaciones no solo desplazan contaminantes, sino que también pueden redistribuirlos entre distintos compartimentos ambientales, creando vías de exposición para las personas y los ecosistemas", remarca María José Fabra, investigadora del IATA-CSIC.
Para hacer frente a la proliferación de moho en edificios afectados por la humedad, investigadores del IATA-CSIC, el CENIM-CSIC y el IETcc-CSIC han desarrollado una formulación antifúngica patentada. El tratamiento combina alcoholes y un compuesto antimicrobiano, es de aplicación sencilla y tiene un coste inferior a alternativas comerciales.
La eficacia del producto se evaluó frente a quince especies de hongos filamentosos aislados en viviendas afectadas. Los ensayos mostraron que la formulación inhibía por completo la formación de esporas y reducía significativamente su desarrollo. "Disponer de tratamientos eficaces y duraderos facilita la recuperación segura de las viviendas afectadas", señala Ana Rosa Ballester, investigadora del IATA-CSIC.
El proyecto europeo FLOWSAFE, coordinado por el IATA-CSIC, reunirá a 13 socios de seis países hasta 2030 para desarrollar una plataforma modular que combinará técnicas de biorremediación, soluciones basadas en la naturaleza, sensores inteligentes e inteligencia artificial para restaurar ecosistemas afectados por contaminantes complejos.
El proyecto actuará sobre sedimentos y columna de agua, centrándose en metales, microplásticos, productos farmacéuticos y pesticidas. "Nuestro objetivo es desarrollar herramientas que permitan restaurar estos espacios de forma más rápida, eficaz y adaptada a cada territorio", explica Marta Arroyo, investigadora del IATA-CSIC y coordinadora del proyecto.
FLOWSAFE validará las tecnologías en tres zonas europeas afectadas por inundaciones: l’Albufera de València, la subcuenca del río Kaczawa (Polonia) y la subcuenca del río Meža (Eslovenia). El proyecto también incorporará sistemas de observación de la Tierra y sensores para monitorizar la contaminación en tiempo real.




