Las llamas declaradas esta semana en el barranco del Carraixet, entre Carpesa y Bonrepòs i Mirambell, han reavivado la inquietud que afecta desde hace meses a los municipios atravesados por el cauce fluvial. La densa vegetación, y en particular la proliferación de cañas invasoras, genera una doble preocupación entre diversos ayuntamientos: el riesgo de incendios durante los meses de sequía y la posibilidad de avenidas cuando retornen las lluvias intensas.
El episodio de incendio, que obligó a desplegar medios terrestres y aéreos y activó la Situación 0 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales, ha devuelto el foco a un barranco clave para el norte del área metropolitana de València. Desde hace meses, distintos consistorios reclaman actuaciones urgentes para su mantenimiento.
El Ayuntamiento de Gátova ha sido una de las voces más insistentes, alertando ya la pasada primavera sobre la acumulación de cañas invasoras, que habían convertido tramos del barranco en una auténtica "selva". La preocupación no se limitaba solo a las riadas, sino también al riesgo de propagación de incendios en un entorno forestal cercano a la Sierra Calderona.
Se han ejecutado algunas actuaciones en tramos como los de Olocau y Bétera, donde la Generalitat ha realizado trabajos de limpieza y conservación. Sin embargo, los municipios aguas abajo, como Alboraia, continúan reclamando intervenciones. El alcalde de Alboraia, Miguel Chavarría, mantiene un contacto constante con la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), organismo competente, para solicitar las intervenciones necesarias ante la abundante vegetación.
Chavarría también ha planteado la colaboración de los ayuntamientos en las tareas de limpieza, una reivindicación a la que se han sumado otros alcaldes, como el de Tavernes Blanques.
La percepción del riesgo ha cambiado notablemente desde la DANA del 29 de octubre de 2024. Los municipios ribereños han reforzado sus protocolos y la coordinación ante emergencias, considerando tanto los episodios de lluvias intensas como las olas de calor.
El mantenimiento de los cauces fluviales también plantea un debate competencial. Mientras los ayuntamientos señalan a la CHJ, esta recuerda que la prevención de incendios y la gestión de residuos también son responsabilidades autonómicas y locales. La CHJ defiende criterios técnicos y ambientales para la gestión de la vegetación, cuestionando que su retirada indiscriminada garantice mayor protección frente a inundaciones.
Mientras tanto, los municipios afectados por el Carraixet piden actuaciones coordinadas. El incendio de esta semana subraya la advertencia repetida por algunos alcaldes: el estado del barranco genera preocupación tanto ante la lluvia como ante las altas temperaturas.




