La candidatura de València se centra en una nueva concepción de la relación entre ciudad e innovación: el derecho a utilizar la ciudad como espacio real para innovar. Esta visión convierte las calles, espacios públicos, infraestructuras, servicios municipales y el ecosistema urbano en un entorno de experimentación y aprendizaje.
«Ser finalistas para ser Capital Europea de la Innovación 2027 es un reconocimiento al trabajo que València está haciendo para convertir la innovación en una política de ciudad y, sobre todo, en una herramienta al servicio de las personas», ha señalado Paula Llobet, concejala de Innovación del Ayuntamiento de València. Llobet añadió que la candidatura se basa en la idea de facilitar la ciudad para que empresas, universidades, emprendedores y ciudadanía puedan innovar en la vida real, no solo en laboratorios.
El jurado evaluará las candidaturas según seis criterios: experimentación (capacidad de la ciudad como banco de pruebas), construcción del ecosistema (colaboración entre administraciones, empresas, startups, universidades, sociedad civil y ciudadanía), gobernanza y facilitación del ecosistema de innovación, expansión (transferencia de conocimiento y replicación de soluciones), visión innovadora de ciudad (estrategia a largo plazo vinculada a las transiciones verde y digital) y derechos de la ciudadanía (uso de la innovación para reforzar la democracia, la inclusión, la cohesión social y la igualdad).
Un elemento clave de la candidatura es el Sandbox Urbano de València, un modelo que ofrece toda la ciudad como laboratorio urbano para testar soluciones en condiciones reales. Más de 150 recursos urbanos ya están preautorizados para agilizar la puesta en marcha de proyectos piloto. En menos de dos años, más de 80 proyectos de innovación han participado en el Sandbox, y más de 50 ya han accedido a este entorno de experimentación, con la mitad de los proyectos finalizados llegando al mercado.
«El Sandbox representa abrir València para experimentar, aprender y convertir las buenas ideas en soluciones que puedan llegar a las personas», explicó Llobet. La candidatura también destaca la capacidad de València para conectar innovación, inversión, talento, conocimiento y administración pública, con un ecosistema formado por startups, empresas, universidades, centros tecnológicos e inversores, apoyado por instrumentos municipales de financiación, aceleración y compra pública innovadora.
La ciudad participa en más de 35 proyectos europeos desde 2023, moviendo más de 226 millones de euros de presupuesto total y atrayendo más de 38 millones de euros a la región valenciana. València también comparte su modelo de Sandbox Urbano con otras ciudades para facilitar su adaptación y ampliar el impacto del conocimiento generado.
«Queremos que València no solo sea una ciudad donde ocurren cosas innovadoras, sino una ciudad que ayuda a otras ciudades a innovar», afirmó Llobet, destacando que ser finalistas permite compartir esta visión con Europa y demostrar que la innovación urbana puede ser una capacidad permanente de las ciudades.
La propuesta de València reivindica el derecho de empresas, startups, universidades y organizaciones innovadoras a utilizar los recursos urbanos para innovar, entendiendo la innovación como una capacidad pública y compartida. La candidatura cuenta con el apoyo del ecosistema de innovación de València, incluyendo instituciones como València Innovation Capital, Invest in Valencia, Startup Valencia, la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València, entre otras.




