La firma se define como un grupo inmobiliario boutique con un enfoque 360º: en lugar de acumular catálogo, selecciona las propiedades una a una y acompaña al cliente durante todo el proceso, con marketing internacional y un servicio de concierge para quien compra o vende desde lejos.
El grupo opera hoy en dos territorios muy distintos y complementarios, el Val d'Aran y la Costa Brava, con la alta montaña y el Mediterráneo como dos formas de la misma idea: casas pensadas para quedarse, no para pasar por ellas. La compañía prepara además su llegada a Barcelona y Lleida.
Su manera de darse a conocer también se sale de lo habitual en el sector. Además del portal propio, Kirwen Real Estate trabaja con contenido de estilo de vida en Instagram, YouTube, TikTok, LinkedIn, Facebook y X, e incluso con un podcast, apostando por enseñar cómo se vive en cada territorio antes que por publicar listados de inmuebles.
El próximo hito de la casa no es una promoción, sino un libro. En noviembre, su fundador, Keith Kirwen, publica The Call of Catalonia – The World's Greatest Place, su primera obra, que saldrá en cuatro idiomas: catalán, castellano, inglés y aranés.
“"Vivo principalmente en el Val d'Aran y para mí era muy importante incluir también nuestra lengua local."
La decisión de editar también en aranés dice bastante del planteamiento de la empresa: vender una casa en un valle de 10.000 habitantes exige entender el valle, y no solo el mercado.
Las propiedades disponibles en el Val d'Aran y la Costa Brava, así como el equipo y los servicios del grupo, pueden consultarse en su web.




