La exposición propone entender el paisaje, la tierra y las infraestructuras como cuerpos vivos que dejan huella. A través de 52 obras, entre pinturas, fotografías, esculturas e instalaciones, la artista valenciana Irene Grau y el italiano Marco Giordano exploran nuestra conexión con el entorno.
Irene Grau se centra en el subsuelo y la montaña, utilizando materias primas como la arcilla, el hierro y pigmentos naturales para visibilizar las cicatrices de la minería y la industria azulejera en la geografía valenciana.
Por su parte, Marco Giordano aborda el tema de la energía con instalaciones escultóricas que cuestionan el origen de la electricidad y el impacto de las infraestructuras energéticas.
La propuesta es entender el paisaje, las piedras, la tierra e incluso las redes eléctricas como cuerpos vivos que sienten, cambian y son capaces de dejar huella.
La exposición invita al visitante a buscarle sentido a las cosas a través del arte y la reflexión sobre nuestra huella en el territorio.




