Una lumbalgia que no se va, una migraña que se repite, una tendinopatía que continúa doliendo mucho después de que el tejido se haya curado. Son casos habituales en las consultas y comparten algo: las pruebas de imagen no explican lo que la persona siente, y a pesar de probar múltiples tratamientos el dolor persiste.
La investigación de los últimos años ha ido perfilando este tipo de dolor, el que se mantiene cuando ya no hay una lesión que lo justifique, y lo ha situado en el funcionamiento del sistema nervioso: la señal de alarma continúa activa aunque el peligro haya desaparecido. La neurociencia lo ha llamado dolor neuroplástico.
En esta línea trabaja ByeByePain, en Barcelona, con un enfoque que combina la psiconeuroinmunología con la Terapia de reversión del dolor. El planteamiento que defienden es que, en estos casos, el abordaje no pasa por la zona que duele sino por revertir las adaptaciones que el sistema nervioso ha creado que mantienen activa esta alarma.
ByeByePain lo forman Claudia Carol y Vanessa Tejada, psiconeuroinmunólogas especializadas en la Terapia de reversión del dolor crónico (TRD) y síntomas persistentes, como desórdenes digestivos y autoinmunitarios. Entre las situaciones que atienden están el dolor de espalda crónico, las migrañas, el dolor pélvico crónico, el dolor crónico de rodilla, la fibromialgia y la fatiga crónica.
Su propuesta principal es un proceso formativo y terapéutico, planteado como un acompañamiento en el que la persona entiende qué le pasa y aprende a intervenir, formando parte activa de la reversión definitiva de los síntomas, más que como una serie de sesiones pasivas.
Como en cualquier cuestión de salud, el primer paso continúa siendo el diagnóstico médico: este tipo de abordaje se plantea una vez se ha descartado una causa estructural que requiera otro tratamiento.




