El Ministerio del Interior ha informado que, desde el sábado hasta las 12:00 horas de este lunes, un total de 1.033 pasajeros de terceros países, procedentes de vuelos de Italia, han sido controlados. En esta operación han participado 109 policías nacionales.
Los controles se han llevado a cabo de forma aleatoria en los aeropuertos de El Prat (18 vuelos), Alicante (14), Barajas (cinco), Málaga (cinco), Sevilla (ocho), Valencia (tres) y Bilbao (cinco). Esta medida se puso en marcha después de que el Gobierno italiano rechazara el ultimátum del ejecutivo español a raíz de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.
La decisión del Gobierno de Giorgia Meloni de realizar controles a los pasajeros de vuelos procedentes de España se produjo tras la llegada de 72.000 migrantes irregulares a Ceuta. A pesar de las explicaciones de Madrid sobre el régimen especial de Ceuta y que ninguno de los migrantes había viajado a la Península, Italia mantuvo los controles.
Como respuesta, el Gobierno de España aludió a datos de Frontex, señalando que Italia recibe anualmente el doble de migrantes irregulares que España, y decidió implantar controles a los ciudadanos no españoles procedentes de Italia.
Fuentes del ejecutivo español consideran que la medida italiana tiene "motivaciones políticas" y no migratorias, ya que Roma es consciente de que la entrada a Ceuta no tuvo impacto en la Península y que Ceuta no tiene vuelos directos con Italia.




