Los agentes del servicio marítimo de la Guardia Civil de Valencia han iniciado campañas de control de alcoholemia preventivas en el territorio. Hasta ahora, estas pruebas solo se realizaban una vez ocurría una incidencia. Este año, a las tareas habituales de verano como la comprobación de titulaciones y seguros, se suma el control de alcoholemia con el objetivo de prevenir accidentes náuticos.
Según ha explicado Luis Arrieta, teniente de la Guardia Civil y jefe del Servicio Marítimo de Valencia, las sanciones más elevadas están destinadas a las embarcaciones profesionales, que podrían enfrentarse a multas de hasta 900.000 euros. La tasa máxima permitida para este tipo de embarcaciones es de 0,25 miligramos por litro, la misma que se aplica en los controles de carretera. En casos muy graves, además de la sanción económica, se podría llegar a imponer pena de prisión.
Para las embarcaciones recreativas, la tasa mínima de alcohol es cero. Las sanciones, que serán determinadas por la capitanía marítima de Valencia, son generalmente más bajas. Los controles se centran especialmente en las embarcaciones de alquiler que no requieren titulación, pero también se extienden a otros artefactos flotantes como los 'paddle surf' o 'kayaks', a los cuales se les realizará la prueba de alcoholemia si ocasionan un accidente.
Estos controles preventivos, que ya se efectuaban en el norte de España, se implementan ahora en el territorio valenciano para mejorar la seguridad marítima.




