La ciudad de València vivió ayer domingo su tradicional Batalla de Flores, un evento considerado "único" en el mundo que llenó de color el paseo de la Alameda. Este festejo, que pone punto final a la Gran Feria de la capital, estuvo marcado por un gesto de solidaridad hacia las personas afectadas por los incendios forestales, especialmente el de la Vall d’Uixó (Castellón). Por este motivo, la tribuna de autoridades optó por no participar en la parte más lúdica de la celebración como muestra de "respeto institucional".
Esta celebración, cuyos orígenes se remontan a 1891, contó este año con el uso de aproximadamente 1,5 millones de clavellones. Alrededor de 30 vehículos, entre carrozas y coches ligeros, desfilaron durante el acto.
Miles de personas, tanto vecinos como turistas, fueron testigos de esta fiesta donde las raquetas actuaron como armas y escudos, y los 1,5 millones de claveles, principalmente en tonalidades amarillas y naranjas, se convirtieron en los proyectiles más vistosos.




