Según la documentación técnica, las inspecciones realizadas durante el mes de junio concluyeron que la instalación utilizaba agua de un pozo de riego sin un sistema de desinfección adecuado. Además, las analíticas efectuadas por el laboratorio municipal detectaron la presencia de enterococos, un indicador de contaminación fecal.
El informe también detalla otras irregularidades, como la apertura de la piscina sin la comunicación previa obligatoria ni los informes analíticos preceptivos. Los técnicos observaron que los equipos automáticos de dosificación de desinfectante y de pH se encontraban en estado de alarma durante las visitas de inspección.
Por otro lado, el documento recoge episodios de coacción hacia los inspectores, hecho que requirió la presencia de la Policía Local. Como consecuencia, se solicitó el cierre cautelar de los vasos de la piscina y la incoación de un expediente sancionador contra la empresa gestora.
Por su parte, el gobierno municipal ha asegurado que el agua actualmente no presenta ninguna insalubridad y que es apta para el baño. Según han explicado, el pozo utilizado está clorado y validado, y han añadido que esta misma fuente de abastecimiento se ha empleado en años anteriores para llenar la piscina.




