El vecindario de Azuébar, situado en la comarca del Alto Palancia, ha vuelto a la rutina una semana después de ser desalojado por el incendio forestal que se declaró en el término municipal de Soneja. El fuego afectó aproximadamente 183 hectáreas y llegó a penetrar en el parque natural de la Serra d'Espadà.
Un total de 230 efectivos de la Generalitat, el Estado, la Diputación Provincial de Castellón y la Unidad Militar de Emergencias (UME) fueron necesarios para extinguir las llamas el martes. Los habitantes pudieron regresar a sus casas el mismo martes y han comenzado a retomar la vida habitual.
“"Desde mi terraza, que está en la parte alta del pueblo, se ve toda la zona afectada."
Mario Gómez, panadero del pueblo, ha descrito la situación como "complicada", pero asegura que "ya estamos volviendo a la normalidad de Azuébar". Además de la vida cotidiana, el pueblo ha reabierto sus puertas al turismo. Roberto Fernández, gerente del hotel Espadán, ha confirmado que no ha habido cancelaciones de reservas a pesar del reciente incendio.
Aunque la causa oficial del fuego no se ha esclarecido, las investigaciones preliminares apuntan a causas humanas como origen del siniestro.




