Los vecinos de Catí han regresado a casa con alivio tras ser evacuados el domingo por el incendio forestal iniciado en Tírig. La tensión vivida durante la evacuación, marcada por el humo, las sirenas y el ruido de los helicópteros, creó un ambiente "sobrecogedor, como si de una guerra se tratase", según han comentado en las primeras conversaciones formadas en el municipio del Alt Maestrat.
La medida de evacuación ha durado menos de 24 horas. Las personas que no tenían alternativa durante la estancia fuera de casa fueron alojadas en el polideportivo de Xert, donde recibieron catering y actividades para pasar el tiempo. Una vecina, Dolores Puig, describió el clima como "tremendo", pero agradeció la atención recibida.
Otros vecinos relataron sus experiencias, como María Dolores Segarra, que pudo desplazarse a Tírig mientras sus hijos iban a les Cases d'Alcanar con familiares. Rebeca describió la urgencia de la marcha, cogiendo una maleta y a su hijo al cuello.
Una vez garantizada la seguridad, se produjeron situaciones curiosas, con vecinos encontrándose en segundas residencias o locales de otros pueblos como Benassal o Vinaròs. Las reuniones improvisadas en la calle sirvieron para comentar cómo se salvaron las granjas cercanas a las llamas.
Un aspecto positivo fue comprobar que la Bassa de les Ortigues, un espacio de valor ecológico y sentimental para Catí, se libró del fuego. Ahora, los vecinos esperan que el incendio se extinga pronto y se recupere la normalidad. Los desplazados a la residencia de Morella regresarán de forma escalonada a partir del martes.




