Las infraestructuras verdes, como parques urbanos o humedales, son clave para la conservación de la biodiversidad y la mejora de la resiliencia ante el cambio climático. Estas soluciones basadas en la naturaleza (SbN) ayudan a gestionar el agua pluvial y regular la temperatura urbana. El Parque Inundable La Marjal, operativo desde hace 10 años en Alicante, tiene una capacidad de retención de 45.000 m³ de agua pluvial y ahora se posiciona a la vanguardia tecnológica y medioambiental como banco de pruebas para los proyectos IRIS y BIOVERA.
El proyecto IRIS, una colaboración público-privada liderada por Veolia con participación de Cetaqua-Centro Tecnológico del Agua, Aguas de Alicante y Aigües d’Elx, busca poner en valor las infraestructuras verdes mediante una gestión óptima y una mayor concienciación ciudadana. Por su parte, BIOVERA, liderado por Cetaqua con el apoyo del Instituto Catalán del Aigua (ICRA), se centra en identificar, cuantificar y monitorizar los servicios ecosistémicos que aportan estos espacios.
IRIS integra una capa digital en la gestión del parque mediante nueva sensorización, cámaras y estaciones meteorológicas. El uso de visión artificial e inteligencia artificial permitirá monitorizar en tiempo real la biodiversidad, contar visitantes y detectar especies invasoras, además de anticiparse a eventos climáticos extremos. Esta tecnología mejorará la eficiencia y la toma de decisiones en La Marjal y en el Clot de Galvany (Elche).
El proyecto BIOVERA, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, valora los beneficios medioambientales, económicos y sociales que La Marjal aporta a la ciudadanía. Durante sus 3 años de duración, evaluará servicios como la absorción de gases de efecto invernadero, la provisión de hábitats para la fauna, la educación ambiental y espacios recreativos. El objetivo es fortalecer la resiliencia climática y la protección de la biodiversidad en el arco mediterráneo.
La confluencia de IRIS y BIOVERA en La Marjal representa un modelo de innovación transversal. Mientras IRIS proporciona las herramientas tecnológicas para la recogida de datos precisos, BIOVERA utiliza estos indicadores para cuantificar el impacto real. Conjuntamente, buscan garantizar una mayor resiliencia y eficiencia operativa frente al cambio climático, además de promover el reconocimiento social del valor de las infraestructuras verdes.




