La tecnología, que ya cuenta con una solicitud de patente, integra una estructura multicapa con un sistema hidropónico y un soporte de crecimiento. Este diseño híbrido, probado en instalaciones de cultivo de cannabis medicinal, ha demostrado mejoras significativas respecto a los métodos industriales actuales.
El sistema se divide en tres capas y utiliza una red de sensores y dispositivos para intercambiar información y tomar decisiones autónomas. La capa inferior contiene un depósito de agua donde se controlan parámetros como el pH y la temperatura, mientras que la capa intermedia favorece la aireación y el drenaje, y la superior aloja el sustrato donde se desarrolla la planta.
Según explica Francisco Javier Ferrández, investigador de la UA, la zona intermedia actúa como un 'colchón de aire' que oxigena las raíces y mejora la gestión hídrica. Además, el sistema logra un ahorro de agua de hasta el 40 % gracias a un sistema de drenaje calibrado y un controlador autónomo que evita el encharcamiento.
Esta invención controla todos los parámetros en tiempo real, aprende y predice de forma autónoma, mejorando el desarrollo radicular y proporcionando a la planta la luz, agua y nutrientes necesarios. Esto simplifica las tareas de supervisión para el agricultor o productor.
Las aplicaciones de esta tecnología incluyen invernaderos, semilleros, viveros forestales, floricultura, producción ornamental y horticultura alimentaria. También es útil para la investigación agronómica y para sectores de plantas medicinales y aromáticas, ya que facilita la recopilación de datos.
Ferrández destaca que este avance es fruto de la sinergia entre la ciencia agrícola y tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT), marcando un hito en la digitalización del sector agrario.
La UA ya dispone de un prototipo funcional y busca empresas interesadas en adquirir una licencia para su explotación comercial a través de su Servicio de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI).




