La publicación, que recoge aportaciones de más de 30 investigadores de diversos países, ofrece una visión multidisciplinar sobre cómo educar al estudiantado en materias como la geografía, la comunicación o la gestión del riesgo ante amenazas como inundaciones, incendios, erupciones volcánicas o terremotos.
Según Álvaro Morote, profesor de la UV, “la educación es la pieza esencial que tiene que presidir el conjunto de medidas pensadas para la mitigación del riesgo de desastres”, destacando su importancia más allá de los avances tecnológicos o normativos.
El análisis no solo recopila investigaciones científicas, sino que también proporciona herramientas accesibles para el profesorado y experiencias educativas innovadoras. Subraya la necesidad de alfabetización sobre riesgos naturales en todos los niveles educativos, especialmente en el contexto de cambio climático.
Jorge Olcina, catedrático de la UA, señala que “si un grupo humano que convive con el riesgo no recibe educación básica sobre peligrosidad y sobre gestión de situaciones extraordinarias, nunca se podrá conseguir la salvaguarda de la vida humana”. Afirma que, aunque no se pueda garantizar la totalidad de víctimas, la enseñanza efectiva a las poblaciones en riesgo es crucial para evitar “una contabilidad dramática de fallecimientos cada vez que se desarrolle un peligro natural”.
El compendio ofrece conocimientos básicos de los principales peligros naturales y pautas para su enseñanza, considerando también las nuevas fuentes de información como los medios de comunicación, internet y las redes sociales. Morote y Olcina opinan que estas fuentes “deben jugar un papel formativo evitando la difusión de mensajes engañosos o falsos”.
Los profesores concluyen que “una sociedad bien formada e informada será siempre una sociedad más segura”, una idea reforzada por episodios recientes como el volcán de La Palma, los terremotos de Lorca y Granada, los incendios forestales o las DANA que han afectado el Mediterráneo.




