La tramitación administrativa avanza para permitir el inicio de las obras de urbanización, presupuestadas en 37,5 millones de euros. Una vez se inscriba la reparcelación en el registro, un proceso que podría durar unos seis meses, se espera que las máquinas puedan entrar en la zona. El objetivo municipal es licitar el proyecto de obras de manera paralela para agilizar los plazos, con la previsión de que la adjudicación se produzca durante el primer trimestre de 2027.
El nuevo sector contará con una superficie total de 569.260 metros cuadrados. De estos, 276.264 metros cuadrados se destinarán a suelo industrial y terciario, mientras que el resto se repartirá entre red viaria, zonas verdes y equipamientos públicos. El diseño incluye la construcción de siete rotondas, nueve viales nuevos y un carril bici. Además, se ha previsto la instalación de dos depósitos de laminación de agua para actuar como parques inundables ante posibles escorrentías.
El consistorio ha señalado que existe interés por parte de diversas empresas para instalarse en el nuevo enclave. La gestión directa a través de Pimesa permitirá que el beneficio del urbanizador sea nulo, destinando todos los recursos a la ejecución de las obras. Respecto a la Torre Ibarra, conocida como la Casa de la Mina, se ha decidido excluir su rehabilitación del proyecto inicial para determinar su uso futuro desde la administración local.




