Juegos motores tradicionales como la carretilla, el hula-hoop o el tentetieso pueden activar la musculatura del tronco tanto o más que ejercicios convencionales como los abdominales clásicos o la plancha lateral. Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado en el Instituto Universitario de Investigación Centro de Investigación del Deporte (CID) de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), publicado en la revista Psychology of Sport and Exercise.
Una intervención de seis semanas con 76 adolescentes de un instituto de Educación Secundaria mostró que los juegos resultaban una opción más atractiva y aumentaban la intención de volver a practicarlos. El entrenamiento de la musculatura del tronco, conocido como entrenamiento del core, es clave para el control postural y la condición física general en la adolescencia. Sin embargo, los ejercicios convencionales pueden resultar repetitivos y reducir el interés, especialmente en las clases de Educación Física.
El catedrático del Departamento de Ciencias del Deporte de la UMH, Francisco José Vera García, primer autor del estudio, explica que querían comprobar si algunos juegos que implican de manera natural la musculatura del tronco podían proporcionar un estímulo comparable al de los ejercicios habituales, pero con una experiencia diferente para quien los practica.
En el primer estudio, 20 adultos jóvenes realizaron dos ejercicios convencionales (el crunch y la plancha lateral) y cuatro juegos motores (la carretilla, el hula-hoop, el tentetieso y la 'pelea de gallinas'). Los investigadores midieron la activación de distintos músculos del tronco mediante electromiografía de superficie. Los resultados muestran que los juegos produjeron niveles de activación similares o superiores a los ejercicios convencionales, especialmente en los músculos oblicuos.
La 'carretilla' fue una de las actividades que más exigencia planteó a la musculatura abdominal de quien hacía de 'carretilla'. La 'pelea de gallinas' destacó por la activación de los oblicuos, mientras que el 'hula-hoop' produjo una activación más moderada pero más homogénea. Aunque la estandarización de los movimientos en laboratorio puede limitar algunas acciones intensas, permite analizar de forma fiable la demanda muscular característica de cada tarea.
En el segundo estudio, 76 adolescentes fueron repartidos en tres grupos: uno realizó un programa de tronco basado en juegos tradicionales, otro en ejercicios convencionales, y un tercer grupo de control. Mediante cuestionarios, se evaluó el aburrimiento, el disfrute y la intención de practicar de nuevo estas actividades. Los adolescentes que entrenaron mediante juegos declararon menos aburrimiento y una mayor intención de volver a practicarlos que quienes realizaron los ejercicios convencionales.
El profesor Vera García señala que los juegos no deben sustituir siempre a los ejercicios convencionales, sino que amplían las posibilidades. Según la ocasión, se pueden seleccionar actividades que produzcan una demanda muscular adecuada y que, al mismo tiempo, resulten más atractivas para determinados grupos. El disfrute es especialmente importante para favorecer la adherencia al ejercicio físico, ya que un ejercicio puede ser fisiológicamente eficaz pero inefectivo si las personas dejan de practicarlo por aburrimiento.
El siguiente paso será comprobar hasta qué punto esa mayor intención de seguir practicando se traduce realmente en una mayor adherencia a largo plazo. En el trabajo también participaron los investigadores del CID UMH José Luis López Elvira y Amaya Prat Luri, la profesora Belén Flores Parodi y el investigador José Ignacio Alonso Roque.




