Desde primera hora de la mañana, Orihuela ha vivido una de sus citas más significativas: el Día del Pájaro. La festividad, que forma parte del legado cultural de la ciudad, ha reunido a festeros, autoridades y miles de vecinos en una jornada repleta de tradición.
El epicentro festivo se trasladó al Ayuntamiento, donde se llevó a cabo la solemne bajada de la Gloriosa Enseña del Oriol, con los acordes del himno nacional. Posteriormente, el estandarte fue confiado a Juan Martínez Tomé, Síndico Portador de este año.
La comitiva, encabezada por la enseña, recorrió el casco antiguo hacia la Catedral del Salvador. La Comparsa Caballeros del Rey Fernando guió el traslado de las imágenes de las Santas Justa y Rufina hacia su parroquia, preparando los actos religiosos.
En la Catedral, durante la Misa de la Reconquista oficiada por el reverendo Luis Ortuño Gallud, se vivió uno de los momentos más emotivos: la reverencia de la Gloriosa Enseña del Oriol ante el altar mayor, un gesto que honra el antiguo precepto de doblarse solo ante Dios y el monarca.
La comitiva se dirigió hacia la plaza de Capuchinos para rendir tributo a la heroína medieval Armengola frente a su monumento, figura clave en la reconquista de la ciudad.
El día concluyó con un multitudinario desfile de los bandos moro y cristiano por el centro de Orihuela, poniendo el broche de oro a una celebración reconocida como de Interés Turístico Internacional.




