El presidente de la Cámara, Mario Martínez, recordó que la duplicación de la N-332 es una reivindicación histórica del territorio, junto con la de la CV-95 y la liberalización de los peajes de la AP-7, que afectan directamente a la Vega Baja. Según Martínez, el desdoblamiento "no puede esperar más", ya que es un problema estructural que impacta en la movilidad, el turismo, el comercio, los servicios y el conjunto de la actividad económica comarcal.
Desde la institución cameral se insiste en que el estado actual de estas vías provoca un embudo en Torrevieja y su entorno durante todo el año. La Cámara Orihuela considera que esta reivindicación debe ser asumida por todos los ayuntamientos de la comarca, ya que la infraestructura condiciona la conectividad del litoral y la actividad económica de los municipios del interior. "El desarrollo económico no entiende de límites municipales. Lo que ocurre en Torrevieja afecta también a nuestras empresas y trabajadores", señaló el presidente.
Mario Martínez pide a las administraciones que actúen, ya que "cuando una empresa valora instalarse, crecer o invertir en un territorio, analiza también sus comunicaciones". Si los accesos están colapsados o los tiempos de desplazamiento son imprevisibles, el territorio pierde competitividad.
La Cámara defiende que el desdoblamiento de la N-332 se aborde dentro de una estrategia global de movilidad para la Vega Baja, que incluya la ejecución de la CV-95 como eje vertebrador entre Orihuela y Torrevieja, y la liberalización de los peajes de la AP-7. "La Vega Baja no puede seguir siendo una excepción", indicó el presidente cameral, solicitando un plan de inversiones que sitúe la comarca "en el siglo XXI".
Por otro lado, respecto a la instalación de infraestructuras fotovoltaicas, la Cámara de Comercio de Orihuela "defiende la implantación de energías renovables y la transición hacia modelos más sostenibles", pero considera que este desarrollo "debe realizarse de forma ordenada, compatible con la protección del territorio y evitando la ocupación de suelos de alto valor agrícola o turístico".
Mario Martínez señaló que la Vega Baja tiene espacios adecuados para la instalación de energía solar, como "balsas de riego, cubiertas de naves industriales, de edificios municipales o incluso el entorno del pantano de La Pedrera". La institución considera que la transición energética debe ser una oportunidad, pero no puede suponer la pérdida de suelo productivo ni una amenaza para sectores estratégicos.




