La capital de la Vall d’Albaida ha acogido a miles de personas durante la celebración, que este año ha obtenido la declaración de Interés Turístico Internacional. Aunque la lluvia obligó a suspender la Entrada de Bandas, el desarrollo general de la fiesta ha sido muy positivo.
El alcalde, Jorge Rodríguez, ha calificado la edición de este año de «espectacular», subrayando el trabajo colectivo entre el consistorio, la Sociedad de Festers del Santísimo Cristo de la Agonía y las comparsas. La intensa ocupación de calles y espacios festivos, tanto por vecinos como por visitantes, se ha notado desde el inicio.
La Entrada de Moros y Cristianos reunió a más de 4.000 participantes y un centenar de formaciones musicales, incorporando este año los nuevos arcos ornamentales. El presidente de Festers, Ricardo Calabuig, ha expresado la sensación de que «el pueblo estaba más lleno que nunca», destacando la respuesta extraordinaria a todos los actos.
El espacio ‘La Gran’ en el Museu del Tèxtil ha visto incrementada su afluencia respecto al año anterior, consolidándose como un punto imprescindible de las fiestas. La programación en la Glorieta también ha registrado alta participación, ampliando la oferta paralela.
La lluvia frustró el esperado ‘Chimo’ del Año Mestre Ferrero, previsto durante la Entrada de Bandas. El Ayuntamiento y la Sociedad de Festeros ya trabajan para poder celebrar esta interpretación en otra fecha dentro del Año Ferrero.
El alcalde ha agradecido la labor de todos los servicios municipales, cuerpos de seguridad, voluntariado y entidades implicadas, destacando que «entre todos y todas hemos vuelto a demostrar que Ontinyent sabe trabajar unida».




