Cullera combate la 'guerra de las sombrillas' en sus playas

La Policía Local retira objetos usados para reservar espacio e intensifica la vigilancia sobre los perros en la arena.

Imagen genérica de sillas y sombrillas abandonadas en la playa de Cullera a primera hora de la mañana.
IA

Imagen genérica de sillas y sombrillas abandonadas en la playa de Cullera a primera hora de la mañana.

La Policía Local de Cullera ha retirado una veintena de objetos usados para reservar espacio en las playas, una práctica que se ha intensificado con la llegada del turismo.

La conocida como "guerra de las sombrillas" ha regresado a las playas de Cullera con el incremento del turismo. Usuarios dejan sombrillas, toallas, hamacas y sillas durante horas para reservar sitio en primera línea, una práctica que se ha generalizado también a la hora de comer.
La Policía Local ha procedido a retirar una veintena de estos enseres en las zonas de mayor afluencia. Sin embargo, hasta el momento no se ha impuesto ninguna multa por esta conducta, ya que es difícil sancionar cuando los propietarios no están presentes. La normativa municipal prevé sanciones de entre 751 y 3.000 euros para este tipo de infracciones.
Fuentes policiales consideran que la retirada del material es una medida disuasoria suficiente, ante el riesgo de enfrentarse a multas elevadas por objetos de valor económico reducido.
En paralelo, sí se están tramitando expedientes sancionadores por la presencia de perros en las playas, donde su acceso está prohibido. La Policía Local ha intensificado la vigilancia para garantizar el cumplimiento de la normativa durante la temporada alta.
Las infracciones por perros en la playa pueden ser dobles: por acceder a zonas prohibidas y por llevar al animal suelto. Las sanciones también pueden oscilar entre 751 y 3.000 euros.
El Ayuntamiento de Cullera mantiene dispositivos de control para garantizar la convivencia y el uso adecuado de las playas, recordando que son un espacio público. El debate sobre la ocupación de la primera línea por servicios de alquiler autorizados también contribuye a la polémica.