El recorrido de la sexta etapa, que unirá Alcossebre y Castellón en unos 176 kilómetros, incluirá este desafío para Tadej Pogačar y el resto de ciclistas. El ‘sterrato’ aparecerá poco antes de coronar el puerto, obligando a los corredores a afrontar un cambio de superficie en los kilómetros finales de la subida.
El término ‘sterrato’, de origen italiano, se refiere a caminos sin asfaltar, conocidos por pruebas como la Strade Bianche y algunas etapas del Giro de Italia. En esta ocasión, el terreno irregular aparecerá después de que los ciclistes ya hayan superado los puertos de La Serratella y la Bandereta.
El Bartolo presenta un perfil de 9,4 kilómetros con una pendiente media del 7,1% y un desnivel de 657 metros. Su cima se encuentra a poco más de 20 kilómetros de la meta en Castellón, convirtiendo el paso por tierra en un punto clave que podría generar diferencias significativas en la clasificación general.
La organización de la Vuelta destaca este tramo como uno de los elementos singulares de la jornada, anticipando que puede ser un escenario icónico para el ciclismo. La incógnita reside en las diferencias que pueda provocar este paso por tierra, especialmente con un corredor como Tadej Pogačar, que llega en un momento de forma excelente tras su actuación en la etapa de Andorra.




