El cierre del área recreativa de l’Illa de l’Esgoletja de Sumacàrcer, tras registrarse dos muertes en este tramo del Xúquer en cinco días, no ha frenado la afluencia de bañistas al río. Los visitantes, al encontrar el paso habitual vallado, remontan el cauce buscando otro punto de acceso.
El ayuntamiento mantiene la clausura del paraje municipal "sine die" para evitar nuevos accidentes, aunque el alcalde, David Pons, reconoce la imposibilidad de controlar los más de seis kilómetros de cauce en el término municipal. "Sinceramente no sabemos qué decisión tomar", comenta, sin descartar ninguna opción, desde la reapertura en unos días hasta mantener el cierre todo el verano. Pons reclama ayuda para controlar los aforos y la masificación.
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) recuerda que el baño es un uso permitido en el dominio público hidráulico, pero recomienda informarse sobre los riesgos asociados y extremar la precaución. El organismo señala que las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos pueden restringir o prohibir el baño por motivos de seguridad o salubridad.
El alcalde de Sumacàrcer replica que los ayuntamientos no tienen la capacidad de hacer cumplir una prohibición de baño con tramos fluviales tan extensos y una masificación de visitantes. "No podemos prohibir que se bañe la gente", afirma, y reclama apoyo a la CHJ.
La plataforma ecologista Xúquer Viu considera necesario el debate sobre la seguridad, pero aboga por no prohibir el baño ni criminalizar a los usuarios. "El río no es una piscina", señalan, y recuerdan la responsabilidad individual. El colectivo subraya que ayuntamientos como Sumacàrcer o Antella no pueden asumir toda la responsabilidad, ya que se trata de tramos de uso tradicional y espontáneo, y pide un apoyo más amplio de la Generalitat, la CHJ o la Diputación.




