Se trata de una variante del yoga tradicional aplicada a personas que se encuentran en un proceso oncológico, ya sea durante o después del tratamiento. El yoga oncológico se caracteriza por una visión más clínico-terapéutica, buscando promover los beneficios terapéuticos y emocionales de la práctica.
Actualmente, se está empezando a ofrecer dentro del nuevo enfoque para tratar a los pacientes oncológicos, ya que se han probado sus beneficios en cuanto a la recuperación física y la gestión emocional.
Los beneficios de esta práctica se extienden desde el cuerpo físico, siendo un complemento a la rehabilitación, hasta la mente y la gestión emocional del proceso que implica la enfermedad y sus consecuencias.




