El Villarreal CF ha confirmado su progresión al sumar la segunda victoria seguida de la temporada, en esta ocasión ante el Levante por 3-1. Este triunfo permite al conjunto groguet, dirigido por Iñigo Pérez, dejar atrás un inicio de liga complicado y comenzar a construir un bloque competitivo. La magia de Akhomach y Moleiro, junto a los goles de Ayoze, Moleiro y Mikautadze, fueron claves para la consecución de los tres puntos.
Pese a la mejora, el equipo volvió a evidenciar fragilidades defensivas y mentales. Con el marcador 2-1, reaparecieron las inseguridades por la dificultad para sentenciar el partido, un aspecto a corregir antes del próximo parón de selecciones.
El planteamiento inicial, similar al del partido anterior contra el Málaga, apostó por la continuidad del once, con la única variación obligada de Pape Gueye por la ausencia de Santi Comesaña. El Levante, encerrado atrás, esperaba la presión grogueta para salir rápidamente al contraataque.
El Villarreal aplicó los automatismos que le dieron resultado en Málaga, con los extremos abiertos y los laterales generando situaciones de superioridad. La conexión entre Freeman y Ilias Akhomach fue una constante amenaza para la defensa granota durante la primera mitad. Pese a las ocasiones generadas por Ayoze, Moleiro y Saliba, el marcador no se movió hasta el minuto 41, cuando Ayoze consiguió batir al meta Ryan tras una buena asistencia de Moleiro.
La guinda llegó poco antes del descanso, cuando en la primera aproximación de peligro del Levante, Iván Romero consiguió el empate a uno con una chilena espectacular. La segunda parte comenzó con un nuevo gol groguet, obra de Moleiro, asistido por Akhomach, tras una presión alta que forzó el error rival.
En la media hora final, el Villarreal sufrió para sentenciar. Los miedos volvieron a aparecer, y solo la entrada de jugadores como Gerard, Mouriño, Nicolas Pepe y Mikautadze aportó frescura. El Levante tuvo el empate en un tiro de Musuayi que salvó bajo palos Mouriño y un remate de córner de Ndukwe. Finalmente, Mikautadze sentenció el partido en el minuto 89, tras una recuperación y asistencia de Moleiro, poniendo el 3-1 definitivo.
El Villarreal fue superior y mereció el triunfo, aunque le costó más de lo esperado. La calidad y la pegada de los jugadores de la Plana Baixa fueron determinantes para lograr una victoria que les permite mirar hacia arriba.




