Esta medida, impulsada por el consistorio, tiene como objetivo prioritario proteger el derecho a la vivienda y evitar la especulación inmobiliaria. Según el gobierno municipal, la iniciativa busca dar una nueva vida a locales que actualmente se encuentran vacíos o en desuso, mejorando así el entorno urbano y favoreciendo un crecimiento equilibrado de la ciudad.
La normativa establece condiciones estrictas para la conversión de locales a viviendas. Entre los requisitos, se exige que la edificabilidad residencial no esté agotada, que se cumpla la legislación urbanística vigente y que cada nueva vivienda disponga de una plaza de garaje asociada. Además, el consistorio ha garantizado que velará por el cumplimiento de las condiciones de habitabilidad, accesibilidad y seguridad para evitar la creación de infraviviendas.
Por otro lado, el texto aprobado refuerza la restricción de los apartamentos turísticos. Se prohíbe la construcción de bloques destinados íntegramente a este uso en todo el término municipal. Las viviendas turísticas que se autoricen deberán ubicarse exclusivamente en plantas bajas, contar con la autorización de la comunidad de propietarios, disponer de aparcamiento y situarse en zonas con servicio de transporte público y próximas a carriles bici.




